Según datos de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía recogidos por la Real Sociedad Canina de España (RSCE) coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores celebrado hace unos días.

 

Cerca de un tercio de las personas mayores conviven con una mascota en España. De este modo, son el segundo grupo de población en tenencia y cuidado de mascotas, solamente superados por los llamados «millennials», con el 36 por ciento de ellos conviviendo con un animal de compañía.

Entre estos animales, el perro es el principal compañero de las personas mayores, pues del 40% de hogares que en nuestro país habita una mascota, más de 5 millones (el 22% del total) son canes, y el 63% de ellos, de raza. Un animal que no solo hace compañía a los seniors, sino que también tiene beneficios en su salud, tanto física como mental.

Según señala la Canina, a partir de la Encuesta Nacional sobre Envejecimiento Saludable de EEUU, el 75% de los mayores que tienen mascotas aseguran que su nivel de estrés se ha reducido, mientras que un 78% de los que conviven con perros afirman sentirse más activos físicamente. Algo que a en esa etapa de la vida es fundamental para mantener una buena salud. Si bien, el mayor beneficio para los seniors de convivir con una mascota es la compañía que les hace.

Como indica el presidente de la RSCE, Julián Hernández, «los perros son una fuente de energía y vitalidad para las personas mayores, sobre todo para las que viven solas, pues les empujan a salir a la calle, a socializar con otros tutores de perros cuando se juntan para jugar, y a distraerse. Además, los perros cuentan con la ventaja de que tienen aptitudes para realizar una labor de cuidado y vigilancia de los mayores, pues sus cualidades se han depurado gracias a la cría y, además, son entrenados para ello».

Las razas que mejor se adaptan

No todas las razas caninas son ideales para convivir con las personas mayores. Como indica la RSCE, la ventaja de contar con más de 400 razas registradas en el mundo es que permite que cada persona encuentre la que más se adecúa a su forma de ser, estilo de vida, lugar en el que vive, etc. Por lo que para las personas mayores, con unas características ya definidas, hay determinadas razas que se ajustan mejor.

Por ejemplo, si se trata de personas con movilidad reducida, se ha comprobado que razas como los Pastores Alemanes, los Golden Retreiver o los Labradores son muy útiles, pues además de hacer una labor de compañía les asisten porque han sido entrenados para ello. «Logran abrir cajones, les acercan el mando a distancia e incluso les sirven de alarma, ya que se les enseña a reaccionar ante, por ejemplo, desmayos o subidas y bajadas de azúcar», señala el presidente de la RSCE.

Otros son los llamados ‘perros señal’, que son los que asisten a personas con discapacidad auditiva, ya que son adiestrados para avisarles de los sonidos con un gesto que les conduce al origen del sonido, tanto los cotidianos en el hogar (el timbre, el teléfono, el horno, etc.) o los de alarma, en caso de incendios y evacuaciones. En este caso, las razas que mejor desempeñan esta labor son de nuevo el Golden Retriever, el Labrador Retriever o los Cocker y Caniches.

Hay otras razas más pequeñas que también se adaptan muy bien a los seniors, sobre todo por su menor tamaño y fuerza, lo que es idóneo para manejarse mejor con ellos. Se trata de los Yorkshire, Shih Tzu, Teckels o los Chihuahua, entre otras, que son además, algunas de las razas caninas más populares en nuestro país.

Los mestizos también cuentan

Los perros mestizos también son muy adecuados e igual de cariñosos. Pero, ¿hay algún aspecto que debamos tener en cuenta antes de adoptar un perro para una persona mayor? Desde luego que sí. Aunque los cachorros suelen dar mucha ternura y verles crecer puede generar mucha felicidad, los perros adultos son mejor opción que cachorros. ¿Por qué? Los perros adultos generalmente ya han adoptado comportamientos básicos como no hacer sus necesidades en casa, sino en la calle.

Además, los cachorros suelen ser muy activos desde el principio, necesitando mucha disciplina antes de comenzar a hacer caso a su dueño o a su dueña, lo que puede fatigar a un anciano al necesitar hacer un esfuerzo extra tanto en criar al perro como en educarlo.

Otro dato a tener en cuenta es el tamaño del can, En este aspecto es preferible acoger a uno que sea de tamaño pequeño o mediano. Los perros de tamaño grande tienen más fuerza, por lo que si tiran más de la cuenta de la correa al pasearlos, pueden hacer perder el equilibrio a la persona o incluso hacerle daño sin darse cuenta. Un perro con un carácter sociable y cariñoso puede resultar la mejor opción para una persona mayor. Un anciano no tiene la misma capacidad de controlar un perro nervioso o un poco más alterable, por lo que consultar primero el carácter del perro, así como su actitud ante otras personas o animales, puede resultar decisivo a la hora de escogerle para formalizar su adopción.

La hormona de la felicidad

Por último, también está la opción de adoptar. Es la mejor decisión que podemos tomar, siempre y cuando estemos mentalizados de que tener un animal es una responsabilidad para toda la vida del mismo. Un perro ofrece todo su cariño a cambio de nuestros cuidados y nuestro amor y protección. Adoptar un perro significa darle un hogar, incluso una segunda oportunidad de confiar en el ser humano.

En cuanto a la persona mayor, nos encontramos ante personas cuya vida no es tan activa como era cuando eran jóvenes. Tener un animal bajo su cuidado aumenta la responsabilidad de la persona anciana, así como su autoestima al sentir que tienen un compromiso que cumplir con su nueva mascota, la cual depende totalmente de ella. Es más, existen estudios científicos que demuestran que las personas mayores que tienen la compañía de un perro sienten menos dolores y enferman menos. Además, también se ha demostrado que acariciar un animal provoca la liberación de oxitocina, conocida como la hormona de la felicidad.

Adoptar un perro para una persona mayor presenta múltiples beneficios tanto para el animal como para el adulto. En el caso de la persona anciana, podemos citar varios de los aspectos positivos que obtiene al cuidar de un perro:

Favorece la actividad física

La necesidad de pasear al perro fomentará la actividad física de la persona mayor, acabando con el sedentarismo y beneficiando así la salud del anciano o de la anciana. Jugar con el perro tirándole una pelota para que la recoja mejorará el humor general del adulto mayor al divertirse con su nueva mascota, mientras que se ejercitará más que si estuviese en casa sin hacer nada.

Disminuye la sensación de soledad

Tener la compañía incondicional del animal hará que la persona mayor no se sienta sola, A su vez, al salir a pasear a parques o simplemente por las calles, se conoce a otros dueños de perros, por lo que también mejorará sus relaciones sociales al interactuar con ellos aunque sea una simple conversación sobre sus perros.

Reduce el estrés

Como hemos mencionado anteriormente, existe un estudio que demuestra que acariciar a un animal, en este caso acariciar a un perro, provoca la liberación de oxitocina en el cuerpo humano. Esto se conoce como la hormona de la felicidad, por lo que cuando se asegura que acariciar a nuestra mascota nos genera felicidad, estamos hablando literalmente.

Aumenta la seguridad

Al tener la atención de un animal, cualquier persona está más segura, ya que está protegida por el mismo. Si están adiestrados para ello, pueden ayudar a ciertas cosas a los ancianos, al igual que ladrarán alarmados si algo le pasa al adulto mayor que se encuentre a su cuidado.

Mejora la autoestima

Por todos los beneficios anteriores, nos encontramos ante un notable aumento de la autoestima en las personas mayores que son dueñas de uno o incluso varios perros. Al sentirse útiles para que su perro tenga una buena calidad de vida también les hará tener de nuevas responsabilidades, y, sobre todo, volver a sentirse necesarios.

Fuente: ABC